11 de abril de 2016

En una estación roja, a la deriva

En una estación roja, a la deriva (On a Red Station, Drifting, 2012)
Aliette de Bodard, Fata Libelli, Ciencia Ficción, 4,90 €


no hay imagenUna cruel guerra galáctica ha llegado a perturbar la paz de la Estación Prosper, un remoto enclave donde una extensa familia lleva generaciones floreciendo bajo la protección de una inteligencia artificial nacida de vientre humano. En mitad del caos, abrumadas por una avalancha de refugiados y alejadas de los miembros más brillantes de su comunidad, un par de mujeres con caracteres enfrentados luchan por la supervivencia.

Ambientada en el vasto universo de Xuya que tanta admiración ha generado entre los lectores, la novela se deleita en suntuosas descripciones de un mundo heredero de la China y el Vietnam imperiales, al tiempo que explora la complejidad de las relaciones familiares y el alcance de las afinidades entre humanos e inteligencias artificiales.



¡Aliette de Bodard vuelve a la carga! Y no lo digo sólo porque acabemos de leer esta novela, sino que acaba de ganar dos premios BSFA a mejor novela y mejor relato. Así que si no conocíais a la autora, o dudabais si leerla o no, espero que con esta reseña acabéis de animaros.

“En una estación roja, a la deriva” es una novela corta ambientada en el universo de Xuya, del que ya hablamos en esta recopilación de relatos. Resumiendo muy rápidamente, éste universo supone una ucronía en que China descubrió América antes que Europa, de modo que en el desarrollo posterior del mundo, la influencia de China (y Vietnam) fue mucho mayor. El libro se inspira en un clásico de la literatura china, Sueño en el pabellón rojo, del que la autora toma ideas para plasmarlas en su particular mundo futurista. Así, la familia protagonista no vive en un palacio, sino en una estación espacial, los miembros débiles de las parejas, que han quedado atrás mientras el resto marchaban a la guerra, no son las mujeres, sino el cónyuge con menor estatus dentro de la pareja (independientemente del sexo, un detalle presente también en muchos de sus relatos) y el culto a los antepasados está tan relacionado con los implantes de memoria como con las ofrendas.

Como ya os habréis dado cuenta por el anterior párrafo, la mayor virtud del libro es el mundo que crea. Un universo único, rico en detalles, y que por una vez se sale de la visión generalista de que el futuro va a estar poblado únicamente por hombres blancos angloparlantes. En Xuya las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres, la cultura hunde sus raíces en la tradición oriental, con sus cortes de magistrados, su poesía y su culto a los antepasados. Es una gozada encontrar a una autora que es capaz de imaginar un mundo tan diferente y vivo.

En contraste, la trama del libro me ha parecido algo más floja, comparado con lo que he disfrutado del mundo. Por una parte tenemos una trama de intriga policiaca, que me ha parecido de lo más descafeinada, sin lugar al misterio, a la investigación y, en general, a generar una duda que suscite un interés real por la resolución del caso (por así llamarlo). Por otro lado tenemos la trama política, que es la que involucra más las emociones de personajes. Pero aunque los personajes y la situación están bien planteadas, me ha parecido que le faltaba un hilo conductor que de verdad me hubiera hecho creer en ciertos hechos, o al menos que no llevara a pensar en que esos mismos hechos puedan ser absurdos. Y por último hay una pequeña trama propiamente de ciencia ficción, pero tan de fondo y enlazada de forma tan sutil con las otras dos, que no me ha parecido lo más relevante del libro. Esto de por sí no tiene por qué ser malo, pero a mí siempre me parece una pena: siempre quiero más ciencia en la ciencia ficción, qué se le va a hacer.

Como veis, muchas tramas para un libro tan breve. Y de nuevo, no es que esté mal ni que no se pueda escribir un libro así, pero creo que hubiera agradecido algunas páginas más. O quizás, un desarrollo diferente pero que condujera a lo mismo. Al fin y al cabo el libro, la historia y el mundo me han gustado mucho.

En mi opinión Aliette de Bodard es una autora con muy buenas ideas, aún en desarrollo, y de la que estoy segura de que sus mejores obras aún están por venir. Mientras tanto, espero que con su creciente éxito sigan trayendo y traduciendo más de sus novelas a España.

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